Luego de una intensa lectura de todos los manuscritos aprobados (250 aproximadamente) para nuestro segundo concurso, y que fueron enviados por escritores de 16 países de Latinoamérica, se realizó una primera selección de 50 títulos que destacaron por su altísimo nivel literario. Estos 50 manuscritos fueron sometidos a una lectura mucho más minuciosa dado que por ser la segunda versión, la calidad de los trabajos enviados ha aumentado considerablemente; es por ello que nos ha demandado más tiempo del que habíamos planeado para poder determinar a 12 finalistas que provienen de 7 países del continente, los mismos que, dada su contundente calidad literaria, entran en competencia final de donde saldrá el ganador o ganadora de nuestro segundo «Concurso Latinoamericano de Novela Corta “Fabla Salvaje” 2021». Queremos agradecer de todo corazón a todos los participantes por su infinita paciencia y, sobre todo, su confianza para que podamos seguir adelante con este certamen que sigue tendiendo vínculos entre todos los escritores de Latinoamérica. Y también agradecemos especialmente a los finalistas por sus excelentes trabajos, realmente ha sido arduo poderlos elegir de entre los 50 primeros seleccionados. El nombre del ganador se dará a conocer la última semana de junio. Saludos cordiales.
Nos llena de alegría que nuestro autor, Edmundo de los Ríos, siga cosechando lectores y que su único libro (hasta ahora) siga encontrando el merecido sitial que le fue negado durante muchos años. Esta vez nos hemos topado con este bello texto firmado por Mauricio Jarufe Caballero, en el portal Letras al Mango , quien bajo el título «Una danza sin fin: “Los juegos verdaderos” de Edmundo de los Ríos» nos revela más aspectos sobre nuestro autor y su obra: «Edmundo de los Ríos no volvió a escribir. Publicó su novela, la llevó a Cuba, se cargó con el “Casa de las Américas” y volvió al anonimato. Estuvo años publicando artículos y corrigiendo estilo, pero no retornó a la panacea literaria ni a sufrir por el tortuoso proceso de hacer novelas. Su nombre pasó al olvido y su novela se volvió poco más que una anécdota en empolvados estantes que nadie visita. ¿Existe acaso peor destino que la irrelevancia? ¿Hay un castigo más cruel, un mayor arquetipo de injusticia que una obra maestra conde...
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