2 de abril de 2009

“Literatura humilde pero rebelde”: Cascahuesos Editores en el diario EL TELÉGRAFO de Ecuador


Hace algunos días (sábado 21 de marzo) también apareció en el diario ecuatoriano El Telégrafo un informe, realizado por Fabián Darío Mosquera, sobre editoriales “independientes” o “alternativas” que están surgiendo en varios países de Latinoamérica. Este informa se centra en las editoriales cartoneras o “editoriales ‘marginales’, subversivas si se quiere, que ya esta(n) funcionando a lo largo del territorio latinoamericano: Eloísa Cartonera (Buenos Aires, Argentina), Sarita Cartonera (Lima, Perú), Animita Cartonera (Santiago, Chile), La Cartonera (Cuernavaca, México), Yiyi Yambo (Asunción, Paraguay), Felicita Cartonera (Asunción, Paraguay), Dulcineia Catadora (Sao Paulo, Brasil), Mandrágora Cartonera (Cochabamba, Bolivia) y Yerba Mala Cartonera (La Paz, Bolivia)”.

Después de centrarse en el surgimiento de la editorial Santa muerte cartonera de Héctor Hernández Montecinos, se hace un repaso de las cartoneras latinoamericanas en donde se argumenta que “parte del éxito de estas editoriales pequeñas se basa en la posibilidad de captar, junto con nombres de escritores incipientes, que buscan alternativas de difusión, trabajos de autores que puedan considerarse capitales dentro de la tradición literaria reciente de sus países”.

El informe agrega que, según Paúl Guillén: “Las editoriales alternativas —no solamente cartoneras— forman una red simbólica de poder frente a las grandes transnacionales que quieren dictarnos qué leer y qué pensar; (…) (pues) estas editoriales son un medio, contra lo hegemónico, de subvertir esos poderes”. E inmediatamente seguido se menciona “la labor de editoriales como El Billar de Lucrecia, de México, Tsé-Tsé, de Argentina, El Álbum del Universo Bakterial, Lustra y Cascahuesos, de Perú, entre muchas otras”, las mismas que van configurando “un ‘mapa alternativo’ de la literatura latinoamericana”.

1 comentarios:

Casa de Los Cuentos dijo...

Hola Casahuesos

Al amanecer, antes de salir de casa, leo un cuento. Luego, dentro de una botella bien tapada lo lanzo al mar y así dejo un rastro para poder regresar. Preparo entonces un morralito y me voy de paseo por la red en busca de contadores de cuentos, letras nuevas, fabuladores, nuevos amigos, para aprender y compartir.

Esta semana la estoy dedicando a leer cuentos de escritores de Francia y me he encontrado cosas maravillosas que deseo compartir. Te invito para que pases por mi Casa, espero que lo que estoy leyendo te guste tanto como a mí.

Saludos desde Mérida-Venezuela.
Jabier.