Cuatro comentarios sobre FRÍVOLA MUSA de Víctor Salazar


Una de las canciones más entrañables de Sabina, que la oigo con frecuencia entre sus jóvenes fans, es aquella que nos recuerda con mucha sabiduría, que “los amores que matan nunca mueren”. Víctor Salazar pareciera encarnarlo realmente en este libro, tan sólo para no decir como Rimbaud: “soy feliz, no me explico cómo he caído tan bajo”.
Hildebrando Pérez Grande

Poesía amorosa, primordial, donde el poeta enreda y desenreda las palabras como gotas de cristal, como quien espera una todas las mañanas y así ofrece lo mejor a la amada de sus días, de sus largas y eternas noches con quien dialoga diáfanamente llevándola a lugares arcanos en un volar de cisne plástico y bello.
Domingo de Ramos

Frívola musa de Víctor Salazar es un encuentro con el instinto, con el recuerdo tenaz instalado en la fragilidad del tiempo de aquello que nunca fue, es la concatenación de siluetas, rostros, aromas que nutren la vida y los años, vertebrados en la corporeidad de la sutileza humana.
Raúl Heraud

La poesía de Víctor Salazar llega como un viento ligero en la tarde templada, cuando se oye llegar un tranvía, en la espera de ese amor frágil de las palabras, sentado en una banca. Es el retrato de una historia de amor, pero tamben de un lugar habitado por todos nosotros. Aquí las palabras conversan con los ángeles, vuelan sobre estas páginas desplegadas entre vocablos antiguos del Perú. Tradición y aventura, es la apuesta poética de FRIVOLA MUSA.
Miguel Ildefonso

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